Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 400cc.

Aunque es un foro de las 125 todas las cilindradas tienen cabida, aquí el rinconcito específico para las hermanas mayores.
Maciste
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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 40

Mensaje#21 » 04 Dic 2014, 19:01

Gracias, ya conocía esa página. El problema es que yo soy visualmente muy ceporro, y no soy capaz de visualizar el "muñeco" como si fuera yo. ¡Me parece que casi todas me quedan bien! :lol:

Maciste
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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 40

Mensaje#22 » 11 Dic 2014, 02:06

Otras dos pruebas de la moto:

Otras dos pruebas más de la moto:

http://www.motorpasionmoto.com/zona-de-p...conduccion

Después de haber pasado la tarde conociendo la gama de Mash en Madrid, hoy nos toca el turno de ponernos a los mandos de la nueva Mash Five Hundred. Toda una moto de 400 centímetros cúbicos con una estética elaborada y clase retro para quienes buscan un plus estético más allá de un scooter.
Una vez más y al igual que en el caso de las 125 cc a las 250 cc de las que hablábamos ayer la base se mantiene inalterada, guardando los principios estéticos de la marca para conseguir una moto con un tamaño ligeramente superior al resto de la gama pero con la misma parte ciclo sencilla, ligera y manejable.
Mash Five Hundred: lo bello de la sencillez
[Imagen: 650_1000_mash-five-hundred-006.jpg]
Hubo un tiempo en el que las motos eran bellas por su simpleza, en el que sólo teníamos palabras de elogios a las formas limpias y sosas en comparación con lo que se estila en la actualidad. Ahora las formas complejas llenas de ángulos nos hacen saborear los productos nacidos con el deseo de recuperar el espíritu clásico.
La Mash Five Hundred recurre a una parte ciclo compuesta por un chasis de tubo de acero al que se acoplan una horquilla telescópica convencional de funcionamiento hidráulico con un diámetro de 35 milímetros delante y un doble amortiguador detrás sin progresividad. No hay florituras técnicas más allá de su sistema de inyección Siemens que alimenta el motor y el arranque eléctrico que lo pone en marcha.
El propulsor sigue la línea sencilla del resto de la moto confiando la refrigeración de sus 397 centímetros cúbicos al intercambio de calor de sus aletines con el aire. Las cifras son modestas y no pretenden sorprender a nacie con 27 cv a 7.000 rpm y 3,5 kgm de par a 5.500 rpm.
[Imagen: 650_1000_mash-five-hundred-020.jpg]
Precisamente el motor de origen chino es el único punto que me chirría de la estética de la moto. No pega demasiado con el resto y se nota que no está fabricado con tanto cariño. Queda un poco como de pegote y teniendo en cuenta que siendo una clásica sin carenado ocupa buena parte de la zona central de la moto hubiera quedado de miedo un lacado en negro o gris oscuro y los álabes de refrigeración lijados.
Cuando te subes a la Mash Five Hundred si estás acostumbrado a cualquier otro vehículo de dos ruedas mínimamente grande como la Honda Integra de hace unas semanas te das cuenta de que existen motos de verdad con un tamaño realmente compacto pero que no por ello dejan de ser motos. La posición de conducción es verdaderamente cómoda. El asiento plano y bajo nos permite llegar al suelo con los dos pies sea cual sea nuestra talla. El mullido es realmente blandito y acogedor.
[Imagen: 650_1000_mash-five-hundred-016.jpg]
Las manos llegan con facilidad a un manillar elevado bastante próximo y que no tiene mucha distancia entre sus puntas. Todo un acierto, porque un manillar más ancho con una distancia entre ejes tan corta haría una moto excesivamente nerviosa.
Si dejamos caer las piernas verticalmente las generosas estriberas recubiertas en goma quedan un poco por delante de nuestras pantorrillas. La posición resultante es relajada y completamente desenfadada, pero maniobrando en parado tendremos que estar al loro de no pegarnos en las tibias.
Mash Five Hundrer: back to the past
[Imagen: 650_1000_mash-five-hundred-003.jpg]
Giramos el contacto, dejamos que se haga el precepivo chequeo de la inyección y tenemos dos opciones para arrancar: con el botón de arranque eléctrico o con el pedal de arranque clásico. Lo suyo es recurrir al botón mágico, en décimas de segundo el motor se pone en marcha sin esfuerzo. Pero si queremos quedar como verdaderos machos delante del público no hay nada como una contundente patada.
Ahora bien, menos mal que a mí no me vio nadie porque fui incapaz de ponerla en marcha con el pedal. Fue algo que me dolió en el corazoncito como usuario de motos de cross y supermotard. En verdad supongo que es cuestión de hacerse con el punto del monocilíndrico poco apretado, porque la baja compresión no nos impide hacer todo el recorrido de la palanca.
Con el motor ya en marcha no hay casi vibraciones al ralentí que desentonen y pese a la gran cantidad de piezas metálicas no se ve que ninguna se ponga a bailar al ritmo del cigüeñal. El sonido que sale por su doble escape es comedido y dulce como un suave ronroneo.
[Imagen: 1000_1000_mash-five-hundred-037.jpg]
Tiramos de la maneta y engranamos la primera velocidad. Al soltar el embrague el tacto de la primera mitad es raro porque da como pequeños pasitos, como si no terminase de enganchar, pero en cuanto nos damos cuenta dejamos de usar las velocidades ultra-lentas para salir con viveza. Quizá tenga algo que ver con que la unidad probada no llegaba ni a los 90 kilómetros en el marcador y las piezas aún se tienen que ir conociendo.
Los primeros metros no son más que la confirmación de nuestras sospechas. La Mash Five Hundred es una moto dócil al máximo que permitirá a los nuevos usuarios de motocicletas de marchas atreverse a querer más de éste mundillo. Es extremadamente fácil de mover gracias a su ligereza y a la buena pisada de sus grandes ruedas.
Es tan fácil de mover que hasta se muestra juguetona rodando entre el tráfico. Puedes aprovechar su movilidad y su tamaño reducido para regatear entre los coches hasta que te canses. O hasta que llegues a tu destino habiéndote saltado todos los atascos.
[Imagen: 650_1000_mash-five-hundred-038.jpg]
A la hora de frenar necesitamos un pequeño periodo de adaptación porque el simple disco delantero frena menos de lo que cabría esperar para una moto de su contenido peso y tenemos que hacer un poco más de la fuerza habitual sobre una maneta derecha que además tiene un tacto ligeramente esponjoso.
El freno trasero de tambor cumple su función de apoyo y nunca está de más pedirle que nos eche un cable si se nos presenta cualquier imprevisto en nuestra trayectoria. No tiene tendencia a clavarse salvo que lo busquemos deliveradamente y su funcionamiento es bueno.
[Imagen: 1000_1000_mash-five-hundred-061.jpg]
El tarado de las suspensiones vuelve a ser un acierto para los usuarios con poca experiencia o que simplemente buscan una solución de movilidad estilosa. Su regulación blandita favorece el confort y las reacciones en los desplazamientos urbanos superpoblados de resaltos y los desplazamientos cortos por las carreteras bacheadas/parcheadas/zanjeadas de Madrid.
Por su parte el doble amortiguador trasero me pareció mejor que la horquilla para el uso que va a tener la Five Hundred. Aun así ambos cumplen con su cometido de ofrecer un conjunto predecible y que sea capaz de mantener al piloto a salvo.
Pero más allá lo que tenemos en la Mash Five Hundred es un comportamiento ameno y divertido, nada de ser una moto estresante de la que tengas que andar pendiente de sus reacciones. Es capaz de girar en un palmo empujando el manillar contra el suelo y pese a sus contenidas cifras es capaz de ir mucho más rápido por ciudad que otras muchos motos infinitamente más potentes.



ww.masmoto.net/pruebas/mash-five-hundred-2015/

Hacía tiempo que una moto no levantaba tanta expectación como la protagonista de esta prueba, y más si descartamos motos ‘pata negra’. La marca francesa Mash lleva en España apenas un año con modelos de 125 y 250 cc, ahora da el salto a la cilindrada media con la Five Hundred, una moto económica, de corte clásico y atractiva que juega al despiste en muchos apartados, empezando por su nombre, 500, aunque su corazón en realidad tiene 400 cc.
[Imagen: mash-five-hundred_11.jpg]
Mash Five Hundred
Su imagen es puramente clásica y, si no fuese por el disco de freno delantero o la llave de contacto extremadamente moderna, podría pasar por una auténtica moto de los 70. Guardabarros cromados, pata de arranque (además del arranque eléctrico), protectores de goma en los laterales del depósito, escapes cromados con salida estrecha, llantas de radios y freno trasero de tambor… en esta Mash se respira aroma ‘seventies’. Sus hermanas pequeñas de 125 y 250 (prueba Mash Seventy Five 125 y prueba Mash Two Fifty 250) llevan llantas de 17 pulgadas y una horquilla invertida que las delata, pero la Five Hundred con llanta de 18 atrás y 19 en la rueda delantera es una auténtica ‘anti-Triumph’. Con un precio de 4.395 € (ahora en promoción de lanzamiento a 3.995 €) cuesta menos de la mitad que la Bonneville más barata. No es lo mismo claro, no tiene la tradición de la marca británica ni su calidad de acabados ni un bicilíndrico tan delicioso, pero su imagen atrae miradas y juega al despiste con los profanos (y no tan profanos). Pero es un punto muy importante a tener en cuenta a la hora de juzgar esta moto. Así que nos ponemos en ‘modo 4.000 euros’ y analizamos la Five Hundred.
Equipamiento y ergonomía
Equipamiento mínimo como corresponde a las clásicas o retro, la 500 cuenta con un cuadro de instrumentos formado por dos relojes con fondo blanco (velocímetro y cuentavueltas), dentro de los cuales se encuentran los testigos luminosos, el odómetro y parcial analógicos. Detalle clásico: para poner a cero el parcial hay que dar vueltas a un mando giratorio, como los de toda la vida. Detalles mejorables: Las grafías podrían ser más grandes y con un diseño más clásico, el velocímetro marca tanto en kilómetros como en millas y cuesta ver bien la velocidad que llevas, sobre todo entre 100 y 130. Las estriberas del piloto son plegables pero no tienen muelle de retorno. Y un detalle importante es que con luz de día no se ve el testigo de reserva cuando se enciende, así que es recomendable controlar los kilómetros recorridos y no fiarse de la lucecita naranja.
[Imagen: mash-five-hundred_21.jpg]
Estética totalmente clásica
Tiene rejilla portabultos trasera y pata de cabra con cortacorrientes. El ‘corta’ está bien por seguridad pero, como en las 125 y 250, actúa incluso en punto muerto, lo que genera dos problemas: que no podemos arrancar la moto para que se vaya calentando mientras nos vestimos antes de salir y que, como el motor de arranque sí funciona con la pata puesta, si te despistas y te lías a darle puedes agotar la batería.
La postura de conducción es muy cómoda y natural. El asiento plano está a sólo 780 mm del suelo y, como la moto es estrecha, se llega muy bien al suelo. Las estriberas se sitúan adelantadas y bajas, mientras que el manillar tiene la anchura justa y está allí donde tus manos van a buscarlo si mantienes la espalda erguida. Eso sí, las manetas no tienen regulación en profundidad. El depósito de 13 litros tiene los laterales rebajados y las rodillas parecen acoplarse naturalmente a él.
[Imagen: mash-five-hundred_28-1024x682.jpg]
[Imagen: mash-five-hundred_35-1024x682.jpg]
[Imagen: mash-five-hundred_24-1024x682.jpg]
El acompañante cuenta con bastante espacio, tiene la típica correa en el asiento a la que nadie se sujeta, estriberas bajas y recubiertas de goma (plegables pero sin muelle de recuperación), y un asidero trasero que es parte de la parrilla portabultos. Comodidad para piloto, pero también para el acompañante que no tendrá que hacer malabarismos para subirse y tampoco será fácil que se queme con los escapes porque están por debajo de sus pies.
Motor y parte ciclo
Con el propulsor vuelve a jugar al despiste, no es raro que pienses que se trata de un bicilíndrico al ver sus dos escapes, pero no te equivoques, es un ‘mono’ de 397 cc refrigerado por aire con cuatro válvulas, árbol de levas en cabeza y un moderno sistema de inyección electrónica Siemens. Sí, un carburador sería más clásico, pero a día de hoy resulta muy complicado por las restrictivas normativas anticontaminantes. Además te quitas de líos, la inyección siempre va igual, siempre bien.
[Imagen: mash-five-hundred_33.jpg]
Motor monocilíndrico refrigerado por aire, arranque eléctrico y también a patada
Este motor desarrolla una potencia máxima de 27 CV a 7.000 vueltas y un par de 30 Nm a 5.500 vueltas. Como puedes ver no va apurado ni por asomo, no es su rollo, lo suyo es una suavidad que no esperábamos para un mono de este tamaño, gira cómodo a medio régimen y no cocea a bajas vueltas. El cambio es manual de cinco velocidades, el embrague por cable no resulta duro y la transmisión secundaria es por cadena.
La parte ciclo es muy sencilla, como corresponde a su estilo. Pero en este caso no hay despistes, es sencilla de verdad. El chasis es una cuna simple desdoblada de acero sobre el que se anclan el propulsor, un subchasis y un basculante también fabricados en tubo de acero. La horquilla delantera es convencional con barras de 35 milímetros de diámetro (sin regulación) y atrás lleva dos amortiguadores con regulación de precarga. Freno delantero hidráulico de disco (280 mm) con pinza de dos bombines y trasero de tambor por varilla para ‘clasiquear’ un poco más.
Las llantas de radios terminan de vestir a la Five Hundred, la delantera es de 19 pulgadas con neumático de 100 y la trasera de 18 lleva un 130.
Prueba dinámica Mash Five Hundred
Llega el momento de despejar las dudas y ver si esta moto barata merece o no la pena, si ahorrarse un buen montón de euros es sólo sacrificar calidad de acabados o es un ‘bote’ y compensa más comprar una moto de segunda mano.
[Imagen: mash-five-hundred_02.jpg]
Muy manejable en ciudad y suficiente para salir de curvas
Ponemos en marcha el propulsor con el motor de arranque, porque la pata queda muy auténtica pero no hemos sido capaces de arrancar con ella (llámame torpe pero no he podido conseguir la velocidad de giro suficiente para que el motor cobre vida y eso que he empleado todos los trucos y posturas que conozco). El sonido que sale de los escapes tiene su punto y ya a ralentí encontramos un motor que vibra poco. Embrague, primera y en marcha.
El motor cocea poco a bajas vueltas, gira bastante suave y tiene un medio régimen agradable. La aguja del cuentarrevoluciones puede llegar hasta cerca de las 9.000 vueltas, pero no compensa porque es perezoso en alta y entonces sí que encontramos vibraciones ya notables. El cambio es bastante preciso y sólo queda por mejorar el paso de quinta a cuarta, que hay que hacerlo con cierta decisión para que no se quede sin engranar la velocidad elegida.
En ciudad se mueve muy bien, el motor no nos exige ninguna concentración especial porque podemos dejarle caer de vueltas sin problema y, si nos pasamos de gas, tampoco asusta. Además es estrecha, ligera (151 kilos), el asiento está bajo y la postura es de control total. Gira mucho y serpentea entre coches bien a pesar de sus grandes ruedas.
[Imagen: mash-five-hundred_08.jpg]
Sensaciones clásicas low-cost
Salimos a carretera, la Five Hundred nos permite alejarnos de la urbe sin excesivas prisas pero con velocidad suficiente para disfrutar. Mantiene perfectamente los 130 km/h y es capaz de llegar a los 140 en llano, pero una quinta muy larga penaliza sus prestaciones. Además el salto de cuarta a quinta es muy grande y, al engranar la marcha más larga el motor cae unas 1.500 vueltas. Esto es bueno para reducir consumos y vibraciones en carretera, pero a 120 km/h en subida a veces no puede con la quinta y en cuarta entra de lleno en la zona alta del cuentavueltas, donde ya he comentado que es perezoso. De hecho si afrontamos una bajada en quinta no creas que es capaz de mejorar mucho su velocidad máxima, algo que no es muy relevante para este tipo de moto, pero que demuestra su exceso de desarrollo y falta de empuje a altas vueltas.
Esta Mash se muestra estable rodando deprisa y los relojes desvían el viento que debería darnos en el pecho, algo que se agradece. Sus neumáticos marca Kenda es otro de los puntos donde se deja ver el ahorro para conseguir un precio tan ajustado. En mojado el agarre es bastante pobre, pero en seco cumplen con lo que se les va a exigir. Hemos llegado a rozar con las estriberas que, aunque están bajas, ya hablamos de una inclinación considerable. Es más, el espíritu de la moto no es éste y no compensa ‘venirse arriba’ y forzar más la inclinación porque en ese punto empieza a flotar la dirección y los escapes están ‘a un dedo’ de rozar por el suelo. Pero esto deja claro que nos hemos sentido cómodos sobre la Mash, que los Kenda son suficientes y que sus sencillas y secas suspensiones (sobre todo la trasera) también cumplen con lo que se les pide.
[Imagen: mash-five-hundred_17-300x200.jpg]
Llega a rozar estriberas
¿Frena bien? Pues no lo hace mal, sólo si le pedimos más de lo que se espera de ella encontramos las limitaciones. Pero en una utilización normal el freno delantero detiene la moto sin problema, aunque mejor ayudarle con el trasero para que la horquilla no se hunda mucho. Por cierto, el tambor trasero lógicamente tiende a bloquear, pero se dosifica bastante bien. Con una maneta regulable y un tacto del freno delantero más firme no podríamos ponerle pegas al equipo de frenos.
La unidad que hemos probado contaba sólo con 130 kms en su marcador y tras triplicar este kilometraje hemos apreciado una mejora en el rendimiento del propulsor. El consumo seguramente se reduzca con el paso de los kilómetros, a nosotros nos ha salido a 4,9 litros de media y no hemos ido precisamente despacio.
La hemos probado y no te engaño si te digo que teníamos ganas. La conclusión es que la Five Hundred es una moto muy ‘comprable’ si buscas estética a bajo precio, piensas disfrutar de una conducción tranquila (la propia de este estilo de motos) y no te importa sacrificar calidad de acabados y prestaciones.
La opinión del probador

[Imagen: mash-five-hundred_03-300x199.jpg]
Probando la Mash Five Hundred
Me gusta la Five Hundred, es una moto que no engaña, es barata y si te fijas en los detalles encontrarás más de uno que mejorarías, pero hablamos de una moto que cuesta como algunos scooters de 125. Es bonita, llama la atención, tiene un sonido de escape chulo y prestaciones suficientes para salir a ‘dominguear’ por la sierra a ritmo tranquilo. Además es muy personalizable, si te gusta enredar puedes prepararte una moto muy personal gastándote ‘dos duros’. Yo de momento le pondría un manillar más bajo, unos buenos neumáticos, trabajaría un poco en la horquilla delantera, le quitaría el portabultos… Y ya no te cuento más, el resto lo dejo para que lo hagas a tu gusto.

Maciste
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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 400cc.

Mensaje#23 » 25 Mar 2015, 17:38

http://www.motofan.com/prueba/prueba-ma ... t=magazine

Además de su gama ya conocida de motos de 125 y 250 cc, Mash sube una marcha con el lanzamiento a nuestro mercado de la Five Hundred, que como su nombre no indica, monta en realidad un monocilíndrico de 397 cc... En todo caso, Mash, la marca creada en Francia por SIMA hace sólo 2 años, y que fabrica bajo parámetros europeos en China, continúa ampliando su gama con la llegada de la nueva “quinientos”, una máquina ideal para el A2, sencilla, de corte clásico y al más puro estilo vintage, bastante económica y que, particularmente, me parece ¡realmente preciosa!

Empecemos con que esta Mash “Five Hundred” se venderá a 4.195 euros. Por este precio muy competitivo, podrás disfrutar de una moto ligera equipada con un monocilíndrico refrigerado por aire de 4 cilindros e inyección de 397 cc, (¿de ahí que se le pueda cambiar el nombre devolviéndola a la realidad denominándola como se debe: “four hundred”?)... Es un motor que, con 27 caballos y 3,5 mkg de par en su motor, no tiene demasiado difícil mover los 151 kilos en seco de la moto con unos niveles de dinamismo bastante convincentes.

Leerás más adelante que los propios responsables de Mash indican a quien quiere escucharles que “a muchos clientes europeos las altas prestaciones ya no les interesan”. Asumiendo que en este sentido esta “Four Hundred” no es una moto que se pueda calificar ni por asomo de rápida, proclamemos ya sin más retrasos como conclusión de esta prueba que “corre lo suficiente”. Su manera de moverse no te dejará descolocado entre el tráfico habitual en recorridos periurbanos como sí ocurre, es preciso reconocerlo, con la pequeña Mash 125 probada aquí mismo, un verdadero carropolos en comparación.

¿Qué obtienes por este precio de scooter? Desde luego, no un vehículo totalmente carenado, con hueco portacascos ni ganchos para objetos, ni con un variador automático con el que te olvidarás del cambio de marchas... Al contrario, la Mash “Five Hundred” es una bella moto “con marchas”, de estilo antiguo, asiento doble, portapaquetes trasero, manillar alto y ancho, y hasta, además del arranque eléctrico, por si eres un purista, una palanca de puesta en marcha...

En SIMA, el fabricante francés que ha creado la marca, han llamado a la Mash “Five Hundred”, o sea, quinientos, aunque en realidad sea una 400 cc, “por sus buenas prestaciones y porque este nombre suena bien”. El nombre de la propia marca “Mash” busca igualmente el buen marketing europeo: es un nombre corto, suena igualmente bonito y evoca a libertad, a años 70... SIMA es, en Francia, los quads TGB, pero también ha sido Ducati, MV, Husqvarna y demás. Ahora importa también GasGas y EBR.

Sí, en realidad la “Five hundred” es una monocilíndrica 400 cc a inyección, con kick y demarreur eléctrico, y de estética y estilo muy “seventies”, con buenos acabados, y con gran calidad de fabricación –la garantía es de dos años-, de modo que es una moto completamente “de esta época”. Ahora está de moda la actitud “cool”, fashion, que gusta tanto a los jóvenes como a los no tan jóvenes. En este sentido, es verdad que se parece mucho a una Triumph Bonneville, con un look muy similar a las viejas motos inglesas gracias a su depósito antiguo y sus dos escapes... pero a un precio verdaderamente bueno.

La SIMA, la propietaria de la marca, exporta a Italia, España, Portugal, Belgica, Suiza, Alemania... y la vende muy, muy bien en Francia, donde se ha convertido en el segundo fabricante en ventas en la clase de 125 cc. Mash funciona, y aunque se fabrica en China, su proceso de fabricación es “standard europeo”: se fabrica un prototipo, con muchos elementos fabricados en Francia, escape, depósito, pintura... Estas piezas se copian en origen, y se hace una preserie, que es modificada para evitar los defectos. Todo este proceso dura unos seis meses, después se pasa a la fabricación y a la industrialización. Sería injusto tratarla como una moto “made in China” más.

La “Five Hundred monta un motor que se parece muchísimo a un Honda 400”, de modo que no tiene problemas ni de diseño, ni de fiabilidad, ni de prestaciones. Según Frèd Fourgeaud, de SIMA, “los clientes quieren motos con elasticidad, fáciles de conducir, y muy fiables, para pasear. Las altas prestaciones no interesan, de modo que hemos hecho unas motos “seventies”, siguiendo las tendencias de hoy. Ha vuelto el amor al estilo clásico, pero sin volver a las motos que necesitaban acarrear una pesada bolsa de herramientas y que marcaban el territorio con pérdidas de aceite. Mash es una moto moderna, y con calidad digna del mercado europeo”...

Bien, acerquémonos a la “Four Hundred” -o, ¡perdón!, la “Five Hundred”-, y lo cierto es que la Mash es muy agradable. Es verdad que algunos detalles podrían ser mejorados, que se ve algún hierro y que, por ejemplo, muchas soldaduras ni siquiera se esconden. También que es una moto equipada con lo justo: apenas un doble reloj muy sencillo, (aunque con cuentarrevoluciones, y testigo de entrada en reserva), un faro redondo “old style”, un caballete lateral con interruptor desconectador como manda la ley, cierre guardacasco con llave, una parrilla posterior de tubos con pitones de enganche para “sandows” o pulpos...

Lo que sí ofrece son buenos detalles vintage que la asemejan a una “oldie” tan bella como la Bonnie T120 : tanque con “tanq slappers” o protecciones de goma para las rodillas, unos guardabarros metálicos cromados, la pareja de escapes tipo “peashooter” o “lanzaguisantes”, la horquilla clásica telescópica con fuelles de goma, o el asiento bien mullido y bien capaz para dos personas... Por si fuera poco, puedes elegir su color entre hierro negro o rojo cereza...

La primera sensación al montar es que el manillar queda alto, de acuerdo a su filosofía retro, pero en marcha la moto resulta realmente muy cómoda. Te pone la espalda recta, los brazos estirados y las piernas bien relajadas. En esta Mash, que no pasará muy a menudo de los 130 por hora –hacerlo es obligarla a actos contranatura, aunque es capaz de empujar hasta más allá de los 140 km/h sin quejarse- no importa que no tenga ninguna protección aerodinámica, y hasta aceptará sin ruborizarse y con mucha mayor gallardía estética que una moto moderna el único modo (¡olvídate de los puños eléctricos calefactados!) de evitar el frio en los dedos en invierno: las manoplas de cartero forradas con borreguillo...

En ciudad, la Five Hundred ofrece una facilidad de manejo y agilidad enormes. De hecho, es tan fácil de llevar como poco complicado es la maquinaria de un botijo. Su motor funciona, de tan parecido a un Honda 400... pues, claro, como un... ¡Honda 400! Su monocilíndrico SOHC 2V cuatro tiempos, refrigerado por aire y a inyección, vibra poco, funciona totalmente redondo, y tiene un tacto exquisito. Los dos silenciosos hacen bien su trabajo, la Mash apenas suena, y la mecánica no suelta los ruidos mecánicos o los traqueteos que esperarías de una moto “vieja” y “fabricada en oriente”. El cambio, por ejemplo, funciona perfectamente, sin fallos ni resaltes ni siquiera en uso rápido tanto en multiplicación como en reducciones, y el embrague es suave.

Con 27 CV a 7.000 rpm, la moto, lo decíamos de entrada, no busca prestaciones, sino una respuesta muy dócil. Sin embargo, se maneja con buena aceleración y se pone a 100 km/h sin perezas. Al gas da una respuesta inmediata y sin vacilaciones. En este sentido, la buena salud de su monocilíndrico se manifiesta en que su entrega de par es parecida al de una trail o moto mixta de montaña: no sólo da unos buenos 3,5 kgm, sino que los entrega relativamente pronto. La Mash empuja bien en caso de adelantamiento, y también abriendo el acelerador después de cortar gas aún desde por debajo de las cinco mil vueltas.

La moto es retro, sí, pero no viejuna. Escudada tras su apariencia “50´s”, encontramos una parte ciclo muy sencilla. Tanto el chasis como su equipamiento es muy básico, pero su funcionamiento es impecable, nada que ver con algunas motos chinas que dan miedo, teniendo en cuenta sus aspiraciones. Su filosofía es totalmente la opuesta a cualquier veleidad deportiva. Esta moto jamás se opondrá a un trato tranquilo, y a este ritmo tanto las suspensiones como los frenos están bien conjuntados. Eso sí, encontrará muy rápidamente sus límites si decides conducirla de modo agresivo.

El freno delantero, por ejemplo, un disco de 280 mm con pinza de 2 pistones, funciona perfectamente en conducción normal, y junto a un tambor trasero monoleva de 160 mm de tacto y eficiencia correcta, detiene sin problemas a la moto donde lo necesitas. Hay que acabar apretando bien tanto sobre la maneta como con el pedal para conseguir toda la potencia, porque la primera mordida es, más que poderosa, segura y progresiva. No es una moto que frene formidablemente, pero no sentirás que vas sobre una moto insegura.

Como no podía ser de otra manera, la Mash monta suspensiones tirando a blandas. La horquilla convencional no resiste frenadas fuertes sobre baches, de modo que puede llegar a hacer topes. Los amortiguadores posteriores, por contra, no se hunden en asfaltos rotos. Al enfrentarla a las curvas, la moto se comporta de modo estable siempre que no la pongas en problemas en los que jamás quiso entrar: la moto gira bien y de manera muy ágil, y entra en los virajes sin exigir ni esfuerzos ni técnicas especiales a su conductor. Brusquearla, forzarla a inclinarse para tomar un viraje con los frenos apretados, o hasta intentar recorrerlo a un ritmo más allá de su límite es en esta Mash, sencillamente, una maniobra poco afortunada. Por lo contrario, esta “Five Hundred” necesita una conducción a base de curvas redondas, suave, tranquila... o, si te suena mejor... “cool”.

¿Para quién, y para qué, esta Mash? Como decía antes, quien busque un vehículo práctico, a 4.195 euros puede encontrar más de todo –protección ante el aire, capacidad de carga, facilidad de conducción de un automático, limpieza, facilidad de mantenimiento....- en un scooter de 250-300 cc de cilindrada. Pero uno de 400 cc –no olvidemos que lo de “five hundred” es falso- se escapa muy por arriba.

La Mash es, pues, para alguien distinto quien quiera algo distinto. En mi opinión, alguien amante del buen diseño, del cine independiente, de la música indie... y que quiera que su moto no sea un scooter como el del aburrido vecino del cuarto primera que ve “GH” en la tele... No hace falta que sea precisamente un “motero” convencional, o necesariamente el clásico amante de las prestaciones y la velocidad de una moto grande, o sea, “de verdad”.

Aunque esta moto esté inspirada en las inglesas cincuentonas, a mi me ha parecido muy mediterránea. Me la imagino perfectamente como protagonista de cualquier anuncio de cerveza –en este caso, 0,0 %, claro-, filmado al ocaso entre sol y mar, callejuelas de ciudad meridional, mesas dispuestas terrazas en la plaza mayor, chipirones y patatas bravas, y, obligatoriamente, chicas y chicos “cool” que sonrien al fresco mientras suena música neofolk con toques de ukelele...


A mi parecer, su comprador será, pues, alguien que busque distinguirse y divertirse con una moto vintage de estética verdaderamente aparente -para mi es realmente bonita-, pero hecha con materiales y calidad actual. Y, claro, que no quiera invertir tanto como en una moto grande como sería una Bonneville, la inspiradora estética de esta Five Hundred, que cuesta 8.425 €... o una Kawasaki W800, que vale 8.499 €. Su precio de 4.195 euros es, pues, su gran baza, porque la Mash “500” es buena, bonita y barata.
HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor Monocilíndrico 397 cc

2. Potencia: 25 CV a 7.000 rpm

3. Cambio de 5 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis tubular de acero, basculante doble brazo de tubo de acero.

6. Suspensión delantera por horquilla convencional de 35 mm no regulable

7. Doble amortiguador con muelle

8. Arranque eléctrico

9. Instrumentación por reloj analógico y diplay digital relaciones de cambio

10. Alimentación por inyección, encendido electrónico CDI, refrigeración por aire.

11. Tanque de 13 l.

12. Ruedas de 100/90 x 19” y 130/70 x 18”

13. Peso sin gasolina 151 kilos

14. Disco delantero de 280 mm, pinza 2 pistones paralelos, y tambor trasero monoleva de 160 mm

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vituko57
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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 400cc.

Mensaje#24 » 08 Ago 2015, 20:53

No es de mi agrado pierde bastante el espíritu de una custo. Tiene poco cuerpo para mi gusto

Zaldun Agramondarra
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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 400cc.

Mensaje#25 » 08 Ago 2015, 22:04

vituko57 escribió:No es de mi agrado pierde bastante el espíritu de una custo. Tiene poco cuerpo para mi gusto


Claro que pierde el espíritu custom, es que no es una custom, es una neoclásica con muy buena pinta, siempre y cuando te guste este estilo.

Mucho cuerpo no tiene, es verdad, pero eso parece ser que es lo que pretendían.
ZALDUN AGRAMONDARRA


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Re: Nueva moto retro para el A2 a partir de Octubre: Mash 400cc.

Mensaje#26 » 16 Dic 2016, 15:41

Es con la que me he examinado para el A2 y es un hierro, mala calidad en general.
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Daystar FI 125 Classic

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